El pueblo de San Andrés Mixquic, en la alcaldía de Tláhuac, se hizo famoso por su tradición de alumbrar el camino de sus difuntos el 2 de Noviembre en su panteón, pero sus habitantes también celebran esta festividad desde el interior de sus hogares.

La preparación para esas fechas inicia mucho tiempo antes y el 31 de octubre a las 12:00 horas reciben las ánimas de los niños, a quienes les colocan una primera ofrenda más pequeña.

El 1 de noviembre a las 12:00 horas llegan las ánimas de los adultos y en ese instante la ofrenda crece, pues se colocan los platillos y bebidas preferidas de los difuntos.

Ese mismo día, a las 19:00 horas se lleva a cabo una tradición poco conocida denominada El Campanero y para la que se organizan grupos de personas, principalmente niños.

Estos singulares campaneros recorren varias casas del pueblo y al llegar a la puerta gritan:

una vez que el dueño de la casa les da la bienvenida rezan por las almas que visitan el hogar.